Turismo regenerativo: una oportunidad para comunidades y naturaleza
Más allá del turismo sustentable, emerge una nueva visión que busca restaurar ecosistemas y revitalizar comunidades locales: el turismo regenerativo. Esta tendencia global empieza a tomar fuerza en Chile, especialmente en territorios con alto valor ecológico y cultural.
Durante años, el enfoque dominante ha sido el turismo sustentable: minimizar impactos negativos y optimizar beneficios. Sin embargo, frente a la aceleración del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las crecientes demandas sociales, hoy se plantea una pregunta más profunda: ¿puede el turismo no solo “no dañar”, sino también dejar un territorio mejor que como lo encontró?
Aquí nace el turismo regenerativo, una aproximación que propone ir más allá de la sostenibilidad, incorporando prácticas que restauren los sistemas naturales y fortalezcan la identidad cultural de los territorios. Inspirado en principios de ecología profunda y pensamiento sistémico, este enfoque busca reequilibrar la relación entre visitantes, comunidades anfitrionas y el entorno.
¿En qué se diferencia del turismo tradicional o sustentable?
El turismo regenerativo:
- No solo mitiga impactos, sino que busca activamente regenerar su entorno (reforestación, restauración de suelos, conservación del agua, entre otros).
- Involucra a las comunidades locales como protagonistas del desarrollo turístico, respetando sus ritmos, saberes y necesidades.
- Promueve experiencias de conexión profunda con la naturaleza, fomentando una transformación en el visitante, no solo descanso o consumo.
Esta visión ha sido promovida por pensadoras como Anna Pollock, quien plantea que el turismo puede ser una herramienta de sanación ecológica y social si se replantea desde la regeneración. A nivel internacional, entidades como el World Economic Forum y la Global Regenerative Tourism Initiative ya están incluyendo estos principios en sus marcos de acción.
Aplicación en el contexto chileno
Chile, con su geografía diversa y riqueza cultural, tiene un potencial privilegiado para implementar prácticas regenerativas. Desde el Altiplano hasta la Patagonia, existen iniciativas incipientes en territorios que combinan naturaleza prístina, culturas vivas y un creciente interés por experiencias más significativas y conscientes.
Áreas como la Región de Aysén, la Ruta de los Parques de la Patagonia o territorios costeros con comunidades pesqueras artesanales pueden encontrar en este modelo una vía para conservar su patrimonio y diversificar su economía de forma armónica.
Además, este enfoque puede articularse con instrumentos de planificación territorial, certificaciones ambientales y políticas públicas orientadas a la resiliencia climática.
Un camino con futuro
A diferencia de otros modelos de desarrollo turístico que terminan degradando el atractivo que los originó, el turismo regenerativo propone un círculo virtuoso: cuanto más se cuida y revitaliza el entorno, más valor tiene la experiencia. Y cuanto más significativa es la experiencia para el visitante, mayor es su compromiso con la conservación y el respeto por las culturas locales.
Implementar esta visión requiere más que acciones aisladas: implica un cambio de paradigma. Pero también ofrece una gran oportunidad para Chile: ser líder en una forma de turismo que no solo recibe al mundo, sino que también lo cuida, lo educa y lo transforma.